PRELATURA

DE JULI

Formación espiritual

SEMINARIO MAYOR “NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE”

Formación Espiritual

Aprendiendo a amar al Señor: las normas del Plan de Vida
Ninguna vocación sacerdotal puede estar exenta de la formación espiritual,  pues si no hay un itinerario, que lleva consigo pasos de trato intimo con Dios en la oración, que han de ir asimilándose, haciéndose vida en la propia vida, el formando pierde el sentido de su “ser para”, en esto tienen un rol muy importante, los formadores con el Rector a la cabeza; pues si no se prevé un buen elenco de directores espirituales y confesores, las vocaciones no caminan.
Esto queda corroborado por la Exhortación Apostólica Post Sinodal Pastores dabo bobis: “según la revelación y la experiencia cristiana, la formación espiritual posee la originalidad inconfundible que proviene de la “novedad” evangélica. En efecto, “es obra del Espíritu y empeña a la persona en su totalidad; introduce en la comunión profunda con Jesucristo, buen Pastor; conduce a una sumisión de toda la vida al Espíritu, en una actitud filial respecto al Padre y en una adhesión confiada a Iglesia”. (PDV n.45).
La Optatam totius señala: “La formación espiritual…debe darse de tal forma que los alumnos aprendan a vivir en trato familiar y asiduo con el Padre por su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo. Habiendo de configurarse a Cristo Sacerdote por la sagrada ordenación, habitúense a unirse a Él, como amigos, con el consorcio íntimo de toda su vida. Vivan  el misterio pascual de Cristo de tal manera que sepan iniciar en él  al pueblo que ha de encomendárseles. Enséñeseles a buscar a Cristo en la fiel meditación de la Palabra de Dios, en la activa comunicación con los sacrosantos misterios de la Iglesia, sobre todo en la Eucaristía y el Oficio divino; en el Obispo, que los envía, y en los hombres a quienes son enviados, principalmente en los pobres, los niños, los enfermos, los pecadores y los incrédulos. Amen y veneren con filial confianza a la Santísima Virgen María, a la que Cristo, muriendo en la Cruz, entregó como madre al discípulo”. (OT n. 8)
Por ello convocamos para esta delicada misión, a sacerdotes con una profunda vida interior, docto, con virtudes y cualidades firmes, y una auténtica comunión con la Iglesia y con la jerarquía.
En el Seminario Mayor Nuestra Señora de Guadalupe de la Prelatura de Juli, la formación en el ámbito espiritual se concentra en la enseñanza del esfuerzo personal. Este término sugiere la idea de actividad y trabajo, mejor que la de especulación y reposo.