PRELATURA

DE JULI

Formación pastoral

SEMINARIO MAYOR “NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE”

FORMACIÓN PASTORAL

Inmersos en la “dinámica del envío”, originado por Nuestro Señor Jesucristo (Cf. Mc 16, 15-18); en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Guadalupe buscamos que el candidato a las ordenes sagradas antes de lanzarse a la acción apostólica, se encuentre con el Señor en la plegaria continua y sostenida, siendo un contemplativo en medio del mundo.
Consecuentemente, con lo antes dicho; vemos realmente que el Concilio Vaticano II nos sigue enseñando el camino; aquello de la “preocupación pastoral, que debe estar presente en toda la formación de los alumnos, puntualizando, además, que éstos se formen diligentemente en todo los que se refiere de modo peculiar al ministerio sagrado, especialmente en la catequesis y predicación, en el culto litúrgico y en la administración de los sacramentos, en las obras de caridad, en la misión de ayudar a los que están en el error y a los no creyentes y en las demás tareas pastorales (Optatam Totius n. 19).
Dentro del plan de formación sacerdotal del Seminario, se tienen charlas doctrinales teniendo como base documentos del Magisterio de la Iglesia que hacen referencia explícita a la evangelización, el apostolado y fomento de vocaciones para dar consistencia al actuar de los alumnos.
Es muy apremiante para nosotros lo que nos ha dado recientemente el Romano Pontífice Benedicto XVI en su carta apostólica Porta Fide: “se ha de cruzar el umbral de la fe cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma; atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo, con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (Cf. PF, 2011, n. 1).
Este reto lo vamos concretando en el envío de los alumnos a labores catequéticas los días sábados por la tarde, acuden a las parroquias más cercanas para apoyar a los sacerdotes en la enseñanza de la doctrina cristiana, principalmente para que los fieles reciban los sacramentos del bautismo, la Eucaristía (su recepción por vez primera), la Confirmación y la Penitencia. También se les indica a los alumnos, que han de formar en virtudes humanas y las conciencias con el apoyo del catecismo menor de la Prelatura de Juli, que es nuestra circunscripción eclesiástica. De esta forma, el apostolado no se limita a preparación de los sacramentos de iniciación cristiana, sino a un “ir tras las huellas de Jesucristo, Maestro y amigo”.