PRELATURA

DE JULI

¿Por qué temes? Ante la amenaza, ponernos en los brazos de María

Mauricio López Oropeza, Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica y asiduo colaborador de Vatican News nos acerca a la crisis sanitaria que vivimos y nos invita a transformar los temores en una actitud de confianza para escuchar la voz de Dios que nos habla como individuos y como sociedades.

 

Mauricio López Oropeza

Recuerdo cuando era muy pequeño cómo mi madre y mi abuela me llevaban a la Iglesia con gran ilusión; querían que se fuera sembrando poco a poco en mi corazón, a pesar de mi limitado entendimiento, la certeza de la presencia de un Dios Padre y Madre todo amoroso que acompañaba cada paso en mi vida, y que estaría conmigo en todo momento si le abría mi corazón. También recuerdo que, en los momentos más dolorosos, aquellos que por la inmadurez no se logran comprender o interpretar más allá de los sentimientos de quebranto, me invitaban a poner mis miedos y dolores más indecibles e insoportables en las amorosas e infalibles manos de María, nuestra madre.

De cierta forma lo que experimentaba era que por más difícil que fueran las circunstancias, y por más abrumador que fuera el temor que me sacudía por dentro, siempre habría una presencia cuya mano me sostendría, me ofrecería la tan necesaria caricia sanadora en medio del dolor más intenso, y, más que resolver la situación como por arte de magia, sería una presencia que me aseguraría el poder salir adelante si ponía fe, confianza y compromiso concreto. Fui aprendiendo, al modo de la espiritualidad de los Ejercicios de San Ignacio, a pedir a María que me ponga junto a su hijo, como camino para descubrir al Padre.

En mi trabajo eclesial de 20 años en muy distintos entornos, he visto con mis propios ojos, y sobre todo he experimentado en el corazón al caminar con otros y otras, la fuerza transformadora de la fe. Una fe que, a pesar de las más terribles o complejas situaciones, puede producir cambios inauditos para mayor sentido de vida y plenitud, incluso donde nadie más puede ver posibilidad alguna. Pero, la más fuerte constante en esas conversiones rotundas que he podido presenciar como gracia, ha sido la mediación de María como madre de entrañas amorosas, que ayuda y hace posible superar los miedos más in-habilitantes, para que las personas encuentren dentro de sí las fuerzas necesarias para enfrentar las situaciones, asumir su verdad sea cual sea ella, y caminar y actuar en busca de un futuro distinto.