PRELATURA

DE JULI

El día de los abuelos en tiempos del coronavirus

 

La sociedad moderna desdeña todo lo que no es joven y productivo. Los abuelos han dejado de ser un punto de referencia para convertirse en trastos inútiles que en todas las partes estorban. A modo de protocolo se les concede un día cada año para que les prestemos atención, aprovechando la  festividad de S. Joaquín y Sta Ana, considerados los abuelos por antonomasia.

 

A ellos les cupo el enorme privilegio de serlo, nada menos que de Ntro. Señor Jesucristo y quedar inmersos en el trascendental misterio de la Redención humana, eso sí de forma silenciosa y casi anónima.  Es difícil imaginarse honor tan grande como el de engendrar a quien habría de ser el sagrario de Dios mismo. Joaquín quiere decir “Preparación del Señor” y Ana significa gracia. Ambos vivían en Nazaret y cuando parecían perdidas todas las esperanzas de tener hijos, sus súplicas llegaron hasta el Altísimo, siendo llamados por expresa voluntad divina a cumplir uno de los más excelsos designios, cual fue la de ser padres nada menos que de María, la elegida de Dios. En agradecimiento a este favor divino decidieron consagrar el fruto de sus entrañas presentándola  en el templo, cuyo sacerdote pronunció estas proféticas palabras “El Señor ha engrandecido tu nombre por todas las generaciones, pues al fin de los tiempos manifestará en ti su redención a los hijos de Israel”.